Un sitio para trabajar, y para dejar de trabajar solo.
Doscientos cincuenta metros cuadrados en dos plantas, a pie del campus de Sescelades. Mesas para quien las necesita todos los días y para quien viene un martes suelto, salas, una barra, y una sala que se convierte en aula, en charla o en presentación según la tarde.
Imagen de referencia. El espacio está en obra y las fotos reales llegan con la apertura.
No hace falta que montes una startup para sentarte aquí.
Esto es un sitio de trabajo para gente de Tarragona que hace cosas. Que unos cuantos sean founders o perfiles técnicos no significa que el resto sobre, más bien al revés, porque lo interesante pasa cuando en la misma mesa hay alguien montando una empresa, alguien que investiga y alguien que lleva quince años en lo suyo.
Trabajas por tu cuenta
Autónomos, freelance, consultoría, diseño, traducción, arquitectura, gestión. Si llevas dos años en el comedor de casa, esto es para ti.
Teletrabajas para fuera
Tu empresa está en Barcelona, en Madrid o en Berlín y tú vives aquí. Traes tu portátil y dejas de ser el único de tu calle que trabaja en pijama.
Estás montando algo
Solo o con dos socios, con producto o todavía con una idea. Aquí tienes con quién contrastarlo y a quién preguntarle lo que no sabes.
Sois un equipo pequeño
De dos a seis personas que no quieren firmar cinco años de oficina ni pagar una recepcionista. Hay una zona reservable para vosotros.
Sales de la universidad
El campus está al lado, con ingeniería, química, enología, y educación y psicología. Si te quedas en Tarragona a montar algo, este es tu sitio.
Vienes de paso
Un día suelto, una reunión con cliente o una sala para presentar. No hace falta ser miembro para usar el espacio.
Una planta para concentrarse y otra para que pasen cosas.
El edificio está pensado para las dos velocidades de cualquiera que trabaje por su cuenta. Hay días de cerrar la puerta y sacar trabajo, y hay días en los que lo que necesitas es hablar con alguien.
La planta de trabajo
Mesas fijas, dos salas de reuniones reservables, una cabina para llamadas y taquillas. Arriba se habla bajito. Es la planta que contratas cuando lo que necesitas es sentarte y avanzar sin que nadie te interrumpa, y la que usas cuando te toca la llamada importante.
La planta social
Posiciones flexibles, una barra interna, sofás bajo la doble altura y una zona tranquila al fondo para quien necesita silencio con la vida a cinco metros. Es la planta que por la tarde se transforma en aula, en charla o en presentación sin que haya que mover medio edificio.
Así queremos que sea un martes cualquiera.
No abrimos hasta 2027, así que esto es la intención y no una crónica. Pero es exactamente el sitio que estamos construyendo.
Abre el acceso por app. Los primeros son siempre los mismos, café de la barra y dos horas buenas antes de que el mundo se despierte.
El altell está lleno y en silencio. Abajo alguien ha ocupado la mesa larga y hay una reunión de cliente en la sala pequeña.
La cocina se llena. Aquí es donde pasa la mitad de lo que hace que esto valga la pena, que es enterarte de lo que hace el de al lado y acabar echándole una mano.
Taller de dos horas en la planta baixa. Quince personas, un tema concreto y alguien que sabe de eso más que tú.
Se recogen las mesas y se montan las sillas. Charla, presentación de un proyecto o simplemente cerveza y gente. A veces las tres cosas.
Se apaga. Al día siguiente, otra vez.
Una mesa la tiene cualquiera. Lo que cuesta montar es lo otro.
Un coworking sin programa es una oficina con gente desconocida. La parte que de verdad justifica venir es lo que ocurre cuando se acaba la jornada, y eso hay que organizarlo. Esto es lo que queremos que haya desde el primer trimestre.
- Charlas. Alguien que ha hecho algo difícil viene a contar cómo lo hizo, incluida la parte que salió mal.
- Talleres prácticos. Dos horas, un tema y sales sabiendo hacer algo que no sabías.
- Noches de proyecto. Enseñas lo que estás construyendo delante de gente que te va a decir la verdad.
- Comidas. Una al mes, con mesa larga y sin agenda. Es la que más funciona y la más barata de organizar.
- Formación. Programas cortos y con plaza limitada, abiertos también a quien no sea miembro.
- Salas para lo tuyo. Si quieres montar tu propio evento, la sala es alquilable.
Al lado del campus, y con una empresa trabajando dentro.
Estamos a pie del campus de Sescelades, donde la Rovira i Virgili tiene las dos escuelas de ingeniería, la facultad de química, la de enología y la de ciencias de la educación y psicología, además de los centros de investigación de alrededor. Es un sitio por el que pasa mucha gente formándose en cosas muy distintas, y casi ninguna se queda en Tarragona por falta de un punto de encuentro.
Y hay una diferencia con cualquier vivero institucional: aquí dentro hay una empresa real trabajando todos los días, con sus clientes, sus contrataciones y sus urgencias. Eso cambia el ambiente de una sala. No es un espacio esperando a que alguien lo llene.
Las tarifas se publican con la fecha de apertura.
Quien esté en la lista de fundadores las conoce antes que nadie y entra con condiciones de lanzamiento durante los primeros doce meses.
También habrá domiciliación fiscal, secretaría virtual y una membresía de solo comunidad para quien no necesite mesa pero quiera entrar en lo demás. Todo se publica junto con el resto de condiciones antes de abrir.
Aún estamos en obra. Ponte en la lista y entras con tarifa de fundador.
Sin compromiso y sin pagar nada. Te escribimos cuando haya fecha, te enseñamos el espacio antes que a nadie y reservas plaza con condiciones de lanzamiento. Si quieres, cuéntanos qué te haría falta, que estamos a tiempo de cambiarlo.
Ramon Comas i Maduell 6, Tarragona.
A pie del campus de Sescelades y a diez minutos del centro, con sitio para aparcar, que en Tarragona no es poca cosa. Apertura prevista en 2027, con la obra en marcha.